El Desterrado

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INRI CRISTO en el tiempo de la reprobación

De trago en trago, INRI CRISTO bebe el último resto del cáliz amargo de la reprobación, cumpliéndose la profecía bíblica de que antes de su día de gloria el Hijo del Hombre habría de sufrir mucho y ser rechazado por su generación (Lucas c.17 v.25 a 35).

Él, que antes convivió con príncipes, pasó a andar solito, arrancado del amparo del hogar, despojado de los bienes terrenos. Un ser exilado, sin patria, sin destino. Su alma: un vendaval, como los malos vientos que lo fustigaban igual a la furia del látigo de los primitivos constructores de obras.

Él era empujado adelante, siempre adelante por su CREADOR, SEÑOR y DIOS; siempre otra y otra ciudad, siempre otro y otro país, en una incesante búsqueda del reencuentro con los suyos, en este mundo caótico, en esta permisiva sociedad corrupta, inicua y moribunda, en el desierto espiritual donde centinelas de cemento, rectas como torres de la muerte viva, tentaban trancar su camino. En cada noche lo envolvía el negro abrazo de la soledad y el zumbón susurro de los vientos; en sus oídos retumbaban voces, voces de escarnio de las tinieblas.

Su mente era torturada por la insistente visita del demonio intentando inculcarle la duda: se pensaba en recordaciones de los triunfos del pasado, o en los terribles desastres que vendrían, o si el insoportable frío de la reprobación no iría llevarlo a la locura. El no conseguía calentar el beso helado de la sed de amistad en su corazón ni esquivarse de la implacable furia de los falsos religiosos y de los fariseos que se dicen creyentes, evangélicos… Todo alrededor era desolación. Más allá de la bendición o de la maldición, está el poder que lo mueve.

Aprendiendo que puede ser más terrible vivir que morir, era conducido adelante a través de la fría selva de piedras a fin de ser purificado para el gran propósito de DIOS, hasta que, al final de las fuerzas humanas, deshumanizado, venciendo el polvo de donde vino, el cuerpo se tornó apto a ejecutar la voluntad del CREADOR.

Ahora, con el reino de DIOS instituido en la tierra, formalizado por la SOUST – Suprema Orden Universal de la Santísima Trinidad, Nueva Orden Católica, próximo está el día de gloria del SEÑOR. INRI CRISTO, Unigénito de DIOS, en fin será reconocido por todos. Mientras, para muchos será tarde, muy tarde: la justicia divina resplandecerá.

INRI CRISTO mismo había vaticinado: “… Viré a ti como un ladrón y no sabrás la hora en que viré a ti” (Apocalipsis c.3 v.3).

Quién divulgar este mensaje será agraciado con bendiciones del cielo.

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