Parábola de la MINA

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Así habló INRI CRISTO:

“El reino de DIOS se asemeja a una mina de oro cuyo propietario es el único que sabe el mapa de la descubierta. Muchas personas ambiciosas, buscadores de oro, tientan dibujar el mapa hasta mismo ante los ojos del propietario, que a todos observa con la serenidad peculiar a quien sabe y es SEÑOR. Cada uno piensa que puede diseñar aquí o allí el mapa, otros tientan buscar aquí o allí, conjeturan entre sí quizás el legitimo mapa está aquí, allí o allá, ignorando que el mapa está diseñado adentro del cerebro del SEÑOR de la mina.

Así siendo, es inútil tentar diseñar un mapa nuevo o buscar el único mapa legítimo. Solo resta, a los que quieren tener parte del gozo de la posesión de la mina, una única solución: inclinarse delante del único SEÑOR de la mina. Y solo este decide, de acuerdo con la humildad de los solicitantes, si da acceso a la mina o no.

Si vosotros no habéis entendido el significado de esta parábola, es menester que se reactive la memoria cuanto a lo que yo dije antes de ser crucificado: “Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie viene al PADRE sino por mí” (Juan c.14 v.6). Y el valor de mis palabras no desvanece jamás, porque el tiempo pasa y mis palabras no pasarán.

Ved, mis hijos: cada vez que un impostor funda una nueva secta usando mi nombre antiguo (Jesús) y el nombre de mi PADRE, él está tentando construir un nuevo mapa con el intuito de engañar los incautos, transformándolos en los fariseos de este siglo, rotulados de creyentes y evangélicos.

Cada vez que alguien sigue al falso profeta, el impostor que se dice pastor, se arrastrará atrás de un falso mapa de la mina. O aún cuando un incauto sigue una secta pseudo-esotérica que usa mi nombre antiguo, está de nuevo siguiendo la trilla de un falso mapa de la mina. Y mi PADRE, SEÑOR y DIOS, que es en mi, y en verdad es el SEÑOR de la mina porque yo y Él somos una sola cosa, a todo contempla, dejando libre cada ser humano para seguir el camino que le convenga, haciendo bien o mal uso del libre arbitrio.
Los traidores de la causa divina, herederos de mi antigua iglesia (que, por haberse prostituído y transformado en un imperio de iniquidades, fue declarada proscripta el 28/02/82 por mi PADRE, SEÑOR y DIOS), se presentan ante el pueblo como propietarios de la mina, con intuito de engañar. Pero, ellos mismos no creen en la existencia de la mina, ni en el SEÑOR de la mina. Ahora, con la llegada del SEÑOR de la mina, habrá una gran turbulencia, puesto que toda la humanidad sabrá que la mina existe y que solo el SEÑOR de la mina tiene el mapa en su cabeza. Todavía, para que el SEÑOR de la mina muestre que sabe el dibujo del mapa, él necesita tan solo hablar y desenmascarar a los enemigos, traidores de la causa divina, que quieren y necesitan continuar engañando porque hubieron sido entrenados desde la infancia en el “oficio” de la engañología, fraudología y embustología, disfrazadas de teología.

Y todos piensan que el SEÑOR de la mina tiene que probar que sabe donde está la mina y se engañan, pues él, porque sabe, no necesita probar nada a nadie. Los interesados en la mina, éstos sí es que necesitan probar que son dignos del SEÑOR de la mina. Si alguien quiere disfrutar de las delicias de la mina, tendrá que tornarse amigo del SEÑOR de la mina; y la suprema demostración de esta amistad es la obediencia (“Vosotros sois mis amigos si hiciereis lo que vos mando” – Juan c.15 v.14).”

Quién divulgar este mensaje será agraciado con bendiciones del cielo.

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