Reencarnación

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Así habló INRI CRISTO:

 “La reencarnación es una realidad indiscutible porque DIOS es perfecto. Entre todas las virtudes que integran la perfección está la justicia. DIOS perfecto es justo. Injusto no sería perfecto y entonces no sería DIOS. En consecuencia, si la reencarnación no existiese, ¿cómo se podría razonablemente creer en DIOS, siendo que todas las personas nacen diferentes en un abanico variable, yendo de rico y de buena salud hasta el pobre y deformado? ¿Cuál justicia seria ésta si (así como enseñan los falsos religiosos) cada uno tuviese derecho a una única existencia terrena? ¿Según cuales criterios serian distribuidos: salud, riqueza, pobreza, enfermedad…? Solo la reencarnación pone lógica en todo esto.

Pero, para bien entender, es mejor recordar algunas cosas fundamentales.

Primero, el hombre fue creado con libre arbitrio, que le faculta la posibilidad de optar entre el bien y el mal en sus hechos, palabras y pensamientos. Según, la ley de DIOS, a pesar de muy compleja, puede ser resumida en dos palabras: acción y reacción. Mas precisamente, quien hace el bien recibe el bien, quien hace el mal recibe el mal, siendo que raramente de inmediato. Es mas o menos semejante a una cuenta bancaria: quien tiene saldo positivo recibe intereses, quien tiene saldo negativo paga intereses; ¡y cuanto más endeudado, más intereses a pagar!

En el destino del hombre, el proceso es el mismo, aunque muchas veces una única existencia sería insuficiente para pagar la deuda; es aquí precisamente que se cristalizan la bondad y la perfección de DIOS: Al revés de condenar definitivamente al fin en una única experiencia de vida (así como pregonan los falsos religiosos), Él faculta al hombre reencarnar a fin de que cada uno pueda pagar lo que debe a la ley por una expiación mas o menos dura según la dimensión de la deuda contraída. Y si una reencarnación no basta, tendrá una más, y una más… Y así existen, en orden creciente, tres grandes razones para reencarnar: 1ª) pagar la deuda (o parte de ella) por una expiación adaptada a cada caso; 2ª) evolucionar si ya estuviere en el camino de la transcendencia; 3ª) cumplir una misión en la óptica de los designios de DIOS.

La realidad de la reencarnación está bien explicada en la Biblia… ¡y es en lo mínimo extraño que los embustólogos que se dicen “teólogos” no lo hayan percibido! Por ejemplo: cuando el ángel, hablando del nacimiento de Juan el Bautista (Lucas c.1 v.13 a 17), anunció que el mismo vendría con “el espíritu y el poder de Elías”, él esta diciendo claramente que Juan el Bautista era la reencarnación de Elías. Yo cuando me llamaba Jesús, lo confirmé cuando dije: “…el mismo (Juan el Bautista) es el Elías que ha de venir” (Mateo c.11 v.13 a 15, Mateo c.17 v.10 a 13, Marcos c.9 v.11 a 13). Y aún dije a Nicodemo que solo naciendo de nuevo él podría ver el reino de DIOS (Juan c.3 v.1 a 3). También dije a los discípulos, en la última cena, que no bebería más del fruto de la vid hasta aquel día en que lo bebería de nuevo junto con ellos en el reino de DIOS (Mateo c.26 v.27 a 29, Marcos c.14 v.24 y 25). Una vez que, obviamente, espíritu sin cuerpo físico no bebe vino, luego solo podría tornar a beberlo reencarnado, renacido físicamente.

La ley de DIOS, por ser perfecta, de ella nadie puede esquivarse. Entonces, como no podría dejar de ser, el primer hombre tenía que ser el ejemplo de la reencarnación. Según las Sagradas Escrituras, el primer hombre fue Adán, ¿pues quien fue el padre de él sino DIOS? Por tanto, Adán fue el Primogénito. Además, fue también el Unigénito, pues DIOS no creó otro directamente. Todos los demás vinieron de la descendencia de Adán.

De otro lado, cuando me llamaba Jesús, fue definido en el Evangelio como siendo el Unigénito de DIOS (Juan c.1 v.14 y 18, c.3 v.16, etc.).

Entonces, a menos que DIOS tuviera dos Unigénitos, cuando me llamaba Jesús yo era la reencarnación de Adán. Por un lado, solo así tiene sentido la crucifixión. Si no, veamos pues: los hombres pecan ¡y DIOS crearía un hijo puro e inocente que iría pagar por los pecados que otros cometieron! ¿Dónde estaría la lógica? ¿Dónde estaría la justicia? ¿Dónde estaría la ley perfecta de DIOS?

No habría coherencia si yo no fuera la reencarnación de Adán. Como yo soy, todo está aclarado: cuando Jesús, pagué la deuda contraída en el tiempo en que yo me llamaba Adán, cuando pequé y enseñé a  los hombres el  camino del pecado. Entonces, después de varias reencarnaciones, entre las cuales Noé, Abrahán, Moisés, David, etc. pagué con mi sangre, cuando me llamaba Jesús, el pecado cometido en el tiempo en que era Adán, así como la consecuencia de esto que fue el pecado de mi prole; es en este sentido que rescaté el pecado de la humanidad. Helo aquí la explicación de la palabra: “PADRE, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Pues, así como dije en el tiempo que me llamaba Jesús y, reencarnando como INRI, continuo afirmando: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al PADRE si no por mí” (Juan c.14 v.6), por ser el Unigénito y por tanto el único conocedor de la ley, tuve que hacer mis descendientes volver al camino de DIOS.

Pero, conviene resaltar que solo fueron rescatados los pecados que los hombres cometieron hasta la crucifixión; quien pecó después, pecó por cuenta propia y tendrá que responder personalmente por sus actos. Y la humanidad tanto pecó que no hay más arreglo posible. Entonces, antes del fin de este mundo caótico, que será consumido por la hecatombe nuclear, reencarné conforme las Sagradas Escrituras para, además de cumplir mi misión de Juez en el juicio final (separando los que guardaron mis palabras, mis mandamientos y anduvieron en el camino del SEÑOR de los que escogieron el camino de la perdición), ser el Mentor Regente del Reino de DIOS, que yo establecí en la tierra, guiando a los electos en la fundación de las bases de la nueva sociedad, después de la hecatombe final.

Conforme está escrito en el Apocalipsis c.3 v.12 (“Al que venza… escribiré sobre él el nombre de mi DIOS… y también mi nuevo nombre”), vine con un nombre nuevo que es INRI, el nombre que pagué con mi sangre en la cruz. ¿Cómo podría volver con el nombre antiguo (Jesús) siendo que actualmente millares de pecadores se llaman así, de entre los cuales hay asesinos, homosexuales, ladrones, alcoholaras, etc.?

Y, a pesar de las mentiras de los lacayos del Vaticano y de los falsos profetas, no descendí del cielo volando como un ave y sí, conforme las sagradas leyes de DIOS, reencarné recogiendo mi cuerpo de las entrañas de una mujer. Pues conviene desenmascarar las mentiras vergonzosas de estos falsos religiosos, que no conocen la ley de DIOS e interpretan la Biblia en función de sus deshonestos intereses.

Yo, CRISTO, no vine en carne y hueso del cielo, porque nunca subí al cielo en carne y hueso (y Maria, mi antigua genitora, mujer de José, ¡mucho menos todavía!). Esto sería violar la ley (y DIOS no la violaría porque ella es perfecta y DIOS es perfecto), y contradecir otrosí lo que yo mismo dije cuando me llamaba Jesús: “Yo no vine para abolir la ley y sí para cumplirla” (Mateo c.5 v.17 a 19). En realidad, mientras los soldados buscaban abrigo para protegerse durante la tempestad que el SEÑOR DIOS propició con este intuito, él mandó a siervos fieles recoger mi cuerpo, cubrirlo con nuevas sábanas y esconderlo en una sepultura anónima, a fin de que cesase la ultrajante sesión de escarnios que continuaba, mismo después de la crucifixión y consecuente desencarnación. Después de este evento, yo reaparecí únicamente en espíritu y por este motivo entraba en las casas sin abrir las puertas (Juan c.20 v.19 y 26), o incorporado en un cuerpo ajeno (Marcos c.16 v.12), como aparecí a los discípulos a camino de Emaús (Lucas c.24 v.13 a 35), y a Maria Magdalena incorporado en el jardinero (Juan c.20 v.15). ¿Como podría haber subido al cielo en carne y hueso después de la crucifixión si DIOS me dijo cuando me llamaba Adán: “…volverás a la tierra, de donde viniste, porque tú eres polvo y al polvo debes volver” (Génesis c.3 v.19)? ¿Y cómo se habrían efectuado el viaje y la sobre vivencia, siendo que en el espacio sideral no hay comida para nutrir un cuerpo humano, tampoco aire para respirar y la temperatura confina cero absoluto, o sea, 273ºC negativos? ¿Por acaso DIOS, mi PADRE, me tendría mantenido congelado durante casi 2000 años en el espacio hasta volver a reactivarme?

Además de eso, está escrito en el Apocalipsis c.3 v.3, “Vendré como un ladrón y no sabrás la hora en que vendré a ti”, y en Lucas c.17 v.25 a 35: “Pero antes es necesario que él sufra mucho y sea repudiado por esta generación”. Entonces ¿Cómo yo podría descender directamente del cielo con potencia y gloria si debería venir antes como un ladrón y ser repudiado por esta generación?

Es claro que esta historia de la venida directa del cielo es la última mentira divulgada por los traidores de la causa divina para tentar impedir el reconocimiento público de mi identidad. En la misma lógica, organizan un boicot sistemático con el fin de que los medios de comunicación no hablen de mí, ni me dejen hablar o aparecer.

Es obvio que quien se dice padre, pastor, siervo de DIOS, etc. y niega la reencarnación nada comprendió de la ley de DIOS ni de las Sagradas Escrituras o entonces es deshonesto. Pero en los dos casos es un impostor que lleva consigo sus seguidores en el camino del error, de la perdición y del infierno, donde habrá llanto y crujir de dientes”.

Obs.: Ahora, teniendo conciencia de que CRISTO volvió por la ley natural de la reencarnación, es más fácil comprender porque los sacerdotes de la iglesia proscrita ya no pueden imponer a los fieles, como antiguamente, que se arrodillen al momento de ingerir la ostia, una vez que INRI CRISTO dijo en la última cena al instituir la eucaristía: “Haced esto en mi memoria” (Lucas c.22 v.19). Luego ya que CRISTO esta en carne y hueso en la tierra, nadie puede más comer su cuerpo simbólicamente en forma de pan, en su memoria. Consecuentemente, la eucaristía, despojada de su valor místico, está extinta a los ojos del SEÑOR.

Quién divulgar este mensaje será agraciado con bendiciones del cielo.

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